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En el episodio actual del formato «INSIDE NATO», el equipo editorial conversa desde la sede de la OTAN en Bruselas con Marek Varga, embajador de Eslovaquia ante la OTAN, sobre la reciente cumbre de la Alianza en Ankara. El centro de la conversación es la pregunta de si el encuentro realmente marcó un punto de inflexión positivo, el muy debatido «reparto de cargas» (burden shifting) entre Estados Unidos y Europa, la planificación de defensa de Eslovaquia hasta 2034, así como el papel de Ucrania como actor de seguridad en transformación. Varga hace un balance globalmente positivo de la cumbre y contextualiza los actuales cambios geopolíticos tanto desde la perspectiva eslovaca como desde la de la OTAN.
Según la valoración de Varga, pese a algunas tensiones previas —como comentarios poco corteses del presidente estadounidense Trump hacia España—, la cumbre de Ankara fue en conjunto un éxito. Ante la guerra en Ucrania y una situación de seguridad global inestable, el encuentro produjo tres resultados centrales: la reafirmación de la unidad de la Alianza, incluido el artículo 5, el compromiso de todos los miembros con una inversión suficiente en defensa, y el apoyo continuado a Ucrania. Como tema más importante, Varga destaca el llamado «burden shifting», es decir, el cambio en la distribución de responsabilidades dentro de la Alianza, un proceso que, en su opinión, no significa una retirada de Estados Unidos de Europa, sino que refleja sobre todo una expectativa que Washington viene comunicando desde hace años: que una Europa más próspera debe invertir más en su propia defensa.
El embajador considera este reajuste fundamentalmente positivo: una Europa más fuerte conduce a una OTAN más fuerte y, en última instancia, también estabiliza la relación transatlántica. Sobre el traslado parcial de tropas estadounidenses desde bases como las de Polonia o Alemania, se muestra sereno y remite al notable aumento del gasto en defensa hasta el 5 % del PIB, ya acordado en la cumbre anterior de La Haya, como una consecuencia lógica de esta evolución.

Para Eslovaquia, el objetivo del 5 % supuso, según Varga, un intenso debate político interno, especialmente en torno al equilibrio entre el gasto en defensa y las prestaciones sociales. El país ha acordado un plan de defensa a largo plazo que prevé un gasto de defensa nuclear del 3,5 % del PIB para 2034, acompañado del desarrollo de capacidades militares reales. Cabe destacar también el reciente éxito en el reclutamiento de alrededor de 13.000 nuevos reservistas para las fuerzas de defensa nacional. Según Varga, cerca del 35 % del presupuesto de defensa eslovaco se destina a la modernización de las fuerzas armadas, una fortaleza económica que permite al país contribuir a la defensa del flanco oriental de la Alianza.
Respecto a la relación con la vecina Ucrania, Varga describe una política orientada más al apoyo no letal —suministro de energía, ayuda humanitaria, alojamiento— en lugar de entregas de armamento como tanques, tal como hacen otros Estados. Las razones señaladas son tanto las propias reservas de Eslovaquia, durante mucho tiempo limitadas por su dependencia del equipamiento de origen soviético, como los compromisos políticos del actual Gobierno. Para septiembre está previsto un consejo de ministros conjunto entre ambos Gobiernos sobre cuestiones de infraestructura transfronteriza. Otro punto recurrente es la dependencia energética de los recursos rusos, que resultó especialmente sensible tras el ataque al oleoducto Druzhba en primavera; por ello, Eslovaquia persigue una estrategia de diversificación gradual.
De cara al futuro de Ucrania, Varga confía en su adhesión a la UE, aunque calcula que el camino hasta lograrlo tomará al menos otra década; a lo largo de los años de guerra, Ucrania ha pasado de ser receptora de seguridad a proveedora de seguridad, entre otras cosas mediante la exportación de conocimientos sobre drones hacia Oriente Medio. Sobre el creciente acercamiento entre Rusia y China se muestra relativamente sereno y considera que la comunidad transatlántica, con una inversión suficiente en defensa, está bien posicionada para hacer frente a futuras amenazas procedentes de varias direcciones.