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El Gobierno de Estados Unidos continúa impulsando su estrategia de acuerdos comerciales bilaterales. Mientras la política comercial multilateral de las últimas décadas es sustituida cada vez más por acuerdos individuales específicos, Washington persigue el objetivo de orientar las cadenas de suministro más estrechamente hacia Estados Unidos, mejorar el acceso al mercado para las empresas estadounidenses y utilizar la presión comercial como instrumento de política económica exterior.
En las últimas semanas, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) ha impulsado varias iniciativas. Entre ellas figuran negociaciones con Canadá y México en el marco de la revisión en curso del acuerdo USMCA, así como nuevas conversaciones sobre acuerdos comerciales recíprocos con otros países socios. El jefe de la USTR, Jamieson Greer, declaró recientemente que el Gobierno quiere revisar en el futuro los acuerdos comerciales de forma periódica y orientarlos más estrechamente hacia los intereses de política económica de Estados Unidos.
En el centro de la estrategia se encuentran los denominados “Reciprocal Trade Agreements”. Según el Gobierno, estos deben regular aranceles, acceso al mercado y condiciones de inversión a nivel bilateral. A diferencia de los acuerdos clásicos de libre comercio, Washington concede mayor importancia a la reciprocidad y a la posibilidad de ajustar las condiciones comerciales a corto plazo.
Ya en julio, Estados Unidos firmó un nuevo acuerdo comercial con Jordania. Paralelamente, continúan las conversaciones con México sobre la revisión del acuerdo USMCA. Otros países también figuran en la agenda de la USTR. El objetivo es vincular más estrechamente las ventajas comerciales con los intereses industriales y de seguridad de Estados Unidos.
La relación con Canadá sigue siendo especialmente tensa. Representantes de ambos países mantuvieron a principios de agosto en Washington nuevas conversaciones intensivas sobre un acuerdo comercial amplio. Según el ministro canadiense de Comercio, Dominic LeBlanc, las reuniones fueron “constructivas y detalladas”. En el centro se encuentran soluciones para los actuales conflictos arancelarios y las barreras comerciales sectoriales.
Al mismo tiempo, el Gobierno de Estados Unidos endurece el tono. El presidente Donald Trump había anunciado recientemente aranceles adicionales sobre productos canadienses y criticado públicamente las negociaciones. El primer ministro canadiense Mark Carney habló entonces de conversaciones “difíciles”, pero subrayó la disposición de su Gobierno a aspirar a un acuerdo a largo plazo.
India también busca un acuerdo rápido con Washington. Una comisión parlamentaria en Nueva Delhi pidió al Gobierno que acelerara las negociaciones sobre un acuerdo comercial bilateral. El trasfondo son los aranceles estadounidenses recientemente endurecidos sobre numerosos productos de importación, así como el deseo de una mayor seguridad de planificación para los exportadores indios.
Según la posición india, el acuerdo debería incluir, además de los bienes industriales clásicos, sectores de futuro como semiconductores, inteligencia artificial, servicios digitales y materias primas críticas. Al mismo tiempo, India exige excepciones frente a posibles futuros aumentos de aranceles estadounidenses.
El Gobierno de Estados Unidos vincula cada vez más los acuerdos comerciales con objetivos de política industrial. Los nuevos acuerdos deben fomentar inversiones en la producción estadounidense, desvincular las cadenas de suministro de riesgos geopolíticos y reforzar la industria nacional. Al mismo tiempo, se pide a los socios comerciales que creen condiciones de mercado comparables para las empresas estadounidenses.
Esta estrategia también se refleja en numerosos procedimientos de la Section 301 y en nuevas investigaciones contra socios comerciales. Además de las cuestiones arancelarias clásicas, temas como el trabajo forzoso, la propiedad intelectual, las subvenciones y las ubicaciones de producción desempeñan ahora un papel central.
Para las empresas con actividad internacional, la elevada dinámica de la política comercial estadounidense sigue siendo un reto. Mientras los nuevos acuerdos bilaterales pueden abrir oportunidades de mercado adicionales, los frecuentes ajustes de aranceles y normas comerciales generan incertidumbre a lo largo de las cadenas de suministro globales.
Por ello, las asociaciones empresariales observan especialmente las conversaciones en curso con Canadá, México e India. Un acuerdo exitoso podría estabilizar importantes flujos comerciales y facilitar decisiones de inversión. Al mismo tiempo, es probable que el Gobierno de Estados Unidos continúe su rumbo y utilice en el futuro los acuerdos comerciales con mayor intensidad como instrumento de intereses económicos y geopolíticos.
De este modo, la política comercial estadounidense evoluciona cada vez más desde un enfoque orientado al libre comercio hacia un modelo que combina acceso al mercado, competitividad industrial e intereses de seguridad nacional. Para las empresas de todo el mundo, esto significa que los acuerdos comerciales tendrán en el futuro no solo importancia económica, sino cada vez más también importancia estratégica.
*Este texto fue traducido con IA